INVENCIONES Y DESCUBRIMIENTOS DEL MUNDO ANTIGUO

 

Rolando Delgado Castillo

Universidad de Cienfuegos

 


 

Contexto socioeconómico en que se desarrollan las civilizaciones antiguas

 

Al emplear aquí el término de “Mundo Antiguo” se está considerando ese extenso período histórico que se inicia, según los datos arqueológicos disponibles, en Oriente Próximo y en Egipto hacia finales del IV milenio a.C., y termina con el proceso de disolución del Imperio Romano hacia la mitad del siglo V.  Se ha decidido, sin embargo,  considerar en páginas propias los logros del llamado período de la cultura greco-latina que abarca un intervalo comprendido desde aproximadamente el siglo V a.C hasta los inicios del medioevo europeo. En otras palabras se está intentando resumir los logros en el conocimiento físico y otros hitos relacionados con este ámbito, durante el colosal intervalo de cuatro mil quinientos años,   unas tres cuartas partes de los tiempos históricos.  

 

Lo que reconocemos como egipcios, sumerios, chinos o amerindios es un producto cultural, con su repertorio de realizaciones materiales y espirituales, resultado de un proceso de formación en el que intervienen múltiples variables y cuya fisonomía sólo es identificable en su territorio histórico a partir de un momento determinado.

 

A pesar de lo irrepetible y singular de la construcción de cada cultura del llamado mundo antiguo se torna claro que ciertas regularidades presidieron esa compleja edificación histórica.

 

El proceso de transformación de la aldea en ciudad se combina con la producción de espectaculares descubrimientos o inventos, que coinciden cronológicamente en cada región porque se dan las condiciones oportunas, pero que al mismo tiempo contribuyen decisivamente a la transformación de la realidad.

 

El progresivo incremento del excedente agrícola y el correspondiente incremento de la actividad comercial abre la posibilidad de una especialización o división social del trabajo. Resultado de esta división social aparecen diferentes ocupaciones entre las que se encuentran los encargados de desarrollar e imponer una ideología, como paradigma cultural al servicio del grupo dominante. El aparato estatal está entonces en el orden del día histórico para garantizar los intereses de esta clase y supuestamente regular las normas y relaciones en beneficio de la colectividad.

 

Con los estados surge también una nueva dinámica en las relaciones intercomunitarias, basada en la tensión permanente y la confrontación bélica frecuente como mecanismos de regulación de los problemas económicos y sociales. La mecánica de la guerra, alentada por el botín como fuente de adquisición de riqueza, conduce a la expansión, el esplendor y, a la larga, a la decadencia. Tal es la dialéctica de los grandes imperios antiguos.   

 

Los sabios de estas civilizaciones debieron abordar y contribuir a resolver los problemas y necesidades sociales desde la luz que ofrece la dialéctica teoría - práctica. Investidos generalmente de atributos religiosos sus conocimientos eran mantenidos y transmitidos  en comunidades cerradas, comprendidos como un instrumento más de poder. Constituyeron tareas históricas la transmisión de la experiencia acumulada, la fijación del tiempo en una memoria perpetuada, y el control del intercambio y las ganancias; todo lo cual exigió el desarrollo de sistemas de escritura,  las vías materiales para cristalizarlo, y el despliegue de los sistemas de numeración y las operaciones matemáticas que los acompañan.

 

Sabios, constructores, artesanos y artistas se dieron cita histórica para la erección de   templos para los dioses, palacios para la burocracia estatal, tumbas y otras construcciones funerarias generalmente para los intermediarios entre el poder terrenal y divino, y también para la decoración de sus interiores y vías de acceso. Simultáneamente debían ser levantadas murallas defensivas, construidos canales de riego, fabricadas embarcaciones y carruajes para  el la extensión del comercio y la guerra; desarrolladas tecnologías para el dominio de materiales más fuertes y resistentes; producidos los mitos y leyendas que llegarían a conformar grandes sistemas religiosos.

 

El material utilizado para las construcciones dependió de lo que brindaba el territorio en que se enclavara la naciente civilización. El dominio de la arcilla, mineral complejo formado por un silicato de aluminio que posee una cierta naturaleza plástica y que al secar o ser sometido a calentamiento endurece supuso la inauguración hace unos diez mil años de la cultura de la cerámica.  Al aprender el hombre a trabajar el barro, se inicia la producción de ladrillos y el desarrollo del arte alfarero,  que coincide en ciertas civilizaciones  con el desarrollo de la agricultura y la edificación de los primeros asentamientos humanos. La ciudad antigua de Jericó, una de las primeras comunidades agrícolas, muestra en su segundo nivel de ocupación, que data del milenio VIII a.C., un gran número de casas redondas de ladrillo de adobe.

 

Las técnicas involucradas en el reconocimiento de los minerales, el proceso de reducción a metales y su fundición, la forja y el templado de los metales, han tenido tal repercusión en el progreso social que los historiadores han periodizado etapas de desarrollo como Edad del Cobre, del Bronce y del Hierro.

 

El dominio de los metales se inicia por el cobre, elemento 25 en abundancia relativa en la corteza terrestre, pero que puede encontrarse en estado nativo y se reduce de sus óxidos con relativa facilidad. 

 

Precisamente la génesis de la metalurgia se presenta cuando los hombres aprendieron que un calentamiento enérgico de una mena azulada con  fuego de leña, producía un nuevo material rojizo, resistente, y que poseía una propiedad no exhibida por la piedra, su carácter maleable. Este material permitía la fabricación de instrumentos más efectivos y duraderos.

 

Asistimos al inicio de la Edad del Cobre en dos regiones tan distantes como el Medio Oriente y la actual Serbia, unos 4 000 años a.C. 

 

Sorprende que descubrimientos arqueológicos demuestren la entrada en escena de un nuevo material más duro que el cobre, unos 500 años antes del inicio de la Edad del Cobre. En el sudeste asiático, en la tierra de los Thai, debieron practicar la reducción de una mezcla de minerales que diera origen a la primera aleación trabajada por el hombre: el bronce. El bronce, una aleación constituida por cobre y estaño (y en menor proporción otros metales), es más duro y resistente que cualquier otra aleación común, excepto el acero, y presenta un punto de fusión relativamente bajo.

 

El desarrollo desigual que experimentaron las civilizaciones antiguas, erigidas en distintos escenarios naturales, hace que el dominio de un material y el arte o técnica de elaboración de objetos con él aparezca en fechas bien distintas. Un milenio más tarde, según lo demuestran hallazgos en la tumba del faraón Itetis, los egipcios fabricaban el bronce.

 

Existen los testimonios sobre la existencia de instrumentos de un nuevo material ya por el año 1 500 a. C. Los hititas, pueblo que se instala en el Asia Menor durante siglos, debieron vencer las dificultades prácticas que supone aislar el hierro de sus óxidos minerales.  

 

Los conocimientos en el área de las transformaciones físico - químicas de las sustancias que constituyeron conquistas de las civilizaciones del mundo antiguo no estuvieron acompañadas de una reflexión teórica, sino más bien de una práctica iluminada por el ensayo-error y no pocas veces asistidas por la casualidad. Esto no niega la existencia de una práctica intencional dirigida a aprovechar todos los elementos naturales o sus modificaciones para bien de la comunidad.

 

Paradójicamente, ciertos ritos y creencias sobrenaturales, reflejos de diversas enajenaciones terrenales,  impulsaron el desarrollo del conocimiento en áreas como la elaboración de medicinas, perfumes y cosméticos, tintes y colorantes.

 

Este es esencialmente el contexto en que nacen, se desarrollan y renuevan las grandes civilizaciones clásicas en los territorios de los valles del Nilo, el Indo, o  la llanura de la Mesopotamia. Echemos una ojeada a las aportaciones más significativas de estas civilizaciones.

 

Los primeros asentamientos humanos, aparecidos cuando el hombre dominó ciertas artes de la agricultura, se establecieron en los valles de los grandes ríos. Mesopotamia, una de las cunas de la civilización, debe su nombre a su ubicación geográfica "entre dos ríos".

En la llanura que se extiende entre el Tigris y el Eúfrates, región fértil que ofrecía potencial capacidad para el desarrollo de la agricultura, surgieron florecientes ciudades en cuyo seno o a su alrededor se incubaban nuevos sistemas tecnológicos y que en determinados períodos históricos fueron ocupadas o arrasadas por diferentes culturas. 


 

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En 1849, el arqueólogo alemán William Kenneth Loftus descubrió un sitio al sur de Bagdad que sometido a una importante exploración en 1854 reveló los restos de una de las primeras grandes ciudades en que se asentó una brillante civilización: la ciudad de Uruk. Sometida a estudios arqueológicos en diferentes períodos del siglo XX principalmente por instituciones alemanas se ha podido acopiar una rica información arqueológica que permite la reconstrucción del asentamiento histórico de la ciudad.     

La antigua ciudad de Uruk se desarrolló a partir de un asentamiento pequeño al final del V milenio a.C. situado en los bancos del Eúfrates hasta convertirse un milenio después en una gran ciudad que abarcaba una superficie de alrededor de 2,5 km2. Los estudios llevados a cabo sobre el "periodo de Uruk" ofrecen una imagen de una sociedad bien organizada con una compleja organización política y una eficiente administración.  Una arquitectura representativa de funciones sagradas y públicas, un arte altamente desarrollado (escultura en piedra), la primera escritura, un sofisticado sistema de autentificación mediante sellos cilíndricos, y la primera producción masiva de alfarería y objetos de la vida diaria son las características más sobresalientes preservadas. En la época de su mayor expansión hacia el III milenio a.C. llegó a ocupar un área interior a sus muros de 5,5 km2  el doble de la Atenas en el siglo de Pericles y una población que superaba los 50 mil habitantes.   

 

Una expedición conjunta sirio-estadounidense reportó en 2005 el descubrimiento de nuevos detalles acerca de cómo comenzó la vida urbana y sobre el trágico fin de una de las primeras ciudades. El sitio arqueológico se encuentra en el nordeste de Siria, a 8 kilómetros de la frontera con Irak y data de unos 5 500 años atrás. La ciudad amurallada, llamada Tell Hamoukar, fue destruida alrededor del año 3500 a.C.

 Los más de mil proyectiles ovalados para hondas encontrados y el patrón de destrucción llevaron a los científicos a concluir que una primitiva acción de guerra había sido la causa del fin del asentamiento.  Los expertos dicen que no hay forma de identificar a los agresores, pero que suponen que el ataque fue realizado por el ejército de una de las ciudades del sur.

De igual interés han resultado las evidencias encontradas que indican que el lugar hacia el 4500 a.C. debió convertirse en un centro de procesamiento de obsidiana (vidrio volcánico) para la fabricación de armas y herramientas. Entonces la exportación de herramientas podría haber generado las riquezas que incentivó a la gente a abandonar los campos.   

Para la época de la caída de Hamoukar, el cobre había comenzado a sustituir a la piedra, y la ciudad se había convertido en un centro de fabricación de herramientas de metal, probablemente para exportarlas hacia el sur.

 

El arqueólogo británico C. Leonard Woolley (1880-1960) encabezó diferentes expediciones durante más de una década (1922- 1924) al sitio de la antigua ciudad de Ur. En este período se realizaron grandes descubrimientos sobre la vida y obra de los habitantes de esta ciudad. 

Una de los principales hallazgos de Woolley fueron las 1800 tumbas descubiertas y en particular las 17 que conservaban objetos muy especiales y valiosos que el investigador bautizó como tumbas reales. La fecha de estas tumbas se fijaba en torno al 2600 a.C.

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Como es conocido fue práctica generalizada de los antiguos enterrar a sus seres queridos con sus objetos personales para que los acompañaran "en la otra vida". De modo que en las tumbas podían encontrarse los elementos que caracterizaron la vida diaria en la ciudad.

La mayoría de los enterramientos tenía un cuerpo en un ataúd de arcilla o envuelto por fibras tejidas de junco. La estancia se  rodeaba entonces por vasos, joyería y artículos personales.

 

Imagen: http://en.wikipedia.org/

wiki/File:Standard_of_Ur

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En fecha tan remota como el 3 500 a.C. se fija la invención mecánica más importante de todos los tiempos: la rueda.   De acuerdo con ciertos diagramas representados en tablillas de arcilla encontradas en el yacimiento de la antigua ciudad mesopotámica de Ur, la rueda fue utilizada en la construcción de los primeros tornos de alfarero.  El moldeo de la arcilla en el proceso de fabricación de los objetos de cerámica muy apreciados por esta civilización experimentó  entonces un notable progreso.

 

La primera aplicación de la rueda en el transporte aparece siglos más tarde en los carruajes mesopotámicos. La descripción más antigua de estos carruajes aparece en la ciudad de Uruk hacia el 2 500 a.C.  Éstos deben considerarse más propiamente carretas provistas de un eje doble y tiradas por bueyes o asnos domados antes de la introducción posterior de los caballos alrededor del 2000 A.C.   Aunque las más antiguas representaciones encontradas sugieren el uso de tales proto-carros pesados, sostenidos sobre ruedas sólidas de madera y cubiertos con  pieles, como vehículos para transportar el equipaje  durante las procesiones fúnebres reales, más adelante se descubren diferentes imágenes en que un guerrero con lanza acompaña al conductor del carruaje evidenciando su uso como vehículo de batalla.

Con la rueda apareció en escena el primer sistema mecánico para controlar la magnitud y la dirección de la fuerza.   Con el tiempo las aplicaciones de la rueda en la vida y la tecnología se tornaron infinitas.  

 

El arte primitivo mesopotámico ha recreado una de las ocupaciones que enfrentó el hombre cuando se hizo sedentario y se asentó en comunidades: la domesticación del ganado vacuno. Este fragmento de un antiguo cuenco de piedra fue encontrado en 1935 en el Templo de Shara en Tell Agrab por el Instituto Oriental de la Universidad de Chicago y data de unos 4 500 años atrás.

Imagen: http://www-oi.uchicago.edu/OI/MUS/ED/TRC/MESO/farmers.html

Los expertos han subrayado la presencia del pastor, con algo que tapa su cabeza, parado entre dos vacas  con un implemento en la mano para el que se ha sugerido la función de espanta moscas o para pinchar a las vacas. Sobre la vaca central atrás se advierten dos pájaros que se dan la espalda.  En el borde derecho del fragmento es  visible la cabeza de uno de los terneros que salen para saludar a su madre.

 

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Zigurat de Ur

www.crystalinks.com/

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http://classics.uc.edu/~johnson/

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Se atribuye a la cultura sumeria en materia de tecnología y construcciones:

La invención de la fundición del bronce por el método de la cera perdida, la utilización de carretas y furgones, la fabricación de ladrillos que empleaban como material básico de sus importantes obras, la elevación de murallas defensivas en ciudades como Uruk (2800 a.C.), el levantamiento de diques y la apertura de canales en evitación de las inundaciones (hacia el 2630), la edificación de templos como el gran zigurat de Ur, dedicado a la deidad lunar de la religión sumeria, erigido en el segundo milenio a.C. y la  erección

de palacios como el de Sargón el Grande (2335-2279 a.C), el primer creador de un gran imperio que conquista toda Mesopotamia, parte de la actual Siria, Asia Menor, y buena parte del territorio que más tarde fuera Persia.   

 

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http://www-oi.uchicago.edu/

OI/MUS/ED/TRC/MESO/math.html

Durante los primeros años de la historia registrada, los antiguos mesopotámicos experimentaron las vías para contar medir  y resolver problemas matemáticos.

El objeto inscrito a la izquierda es un documento que registra la venta de parcelas de tierra en la Mesopotamia del 2600 - 2500 a.C. Tal registro fue llamado "kudurru". Las nueve columnas del texto escrito tanto en el anverso como reverso describen la transacción en gran detalle. Aunque adopta la misma forma que en una tablilla de arcilla el documento está hecho sobre piedra basáltica, un producto raro y caro en la antigua Mesopotamia.

El hecho de que este kudurru haya sido hecho de piedra muestra que este documento tuvo una gran significación para los implicados que desearon perdurara como un registro indestructible. Los registros de ventas como este fueron depositados en los templos para darle la protección de los dioses y al mismo tiempo para hacerlos accesible al conocimiento público.

El documento especifica las áreas de los terrenos adquiridos en la compra y la cantidad de plata y otros bienes que se imponía como pago de la tierra. Entre los bienes de consumo incluidos en el precio  se encuentra grasa de oveja, lana y pan.

Al no disponer de una economía monetaria los mesopotámicos desarrollaron un sistema estandarizado de pesos para determinar los términos de sus transacciones comerciales. El medio original del intercambio fue la cebada. La más pequeña unidad de peso fue llamada el grano de cebada, el peso aproximado de un grano de cebada. Otras unidades que fueron empleadas como estándares fueron el shekel (una media onza), la mina (un sexto del talento). Eventualmente la plata sustituía a la cebada como medio de intercambio, no como moneda sino como pequeñas piezas que tuvieran el mismo peso de un shekel de cebada.  

 

 

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www.utexas.edu/features/

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El suelo de Mesopotamia proporcionaba la arcilla que aprendieron a cocer sus artesanos para obtener  la terracota con la que realizaron cerámica, esculturas y tablillas para la escritura.   En la escultura emplearon fundamentalmente el alabastro y trabajaron algunos metales como el bronce, el cobre, el oro y la plata. Una tablilla sumeria escrita algunos siglos antes del reinado de Hammurabi, siglo XVIII a.C. revela el desarrollo de una incipiente farmacopea, al contener lo que se ha identificado como recetas de los médicos de Nippur. Se considera el documento médico más antiguo.

La civilización de Mesopotamia nos legó en textos cuneiformes los primeros elementos aritméticos que datan de unos 5000 años atrás.

 

 

 

En el ámbito de las realizaciones espirituales, corresponde a los sumerios el desarrollo de un sistema de escritura que se ha dado en llamar cuneiforme por adoptar un sistema de símbolos en forma de cuñas. 

Sobre doce tablillas o cantos de arcilla los sumerios nos legan el primer poema llegado de la antigüedad, el Poema de Gilgamesh, escrito  alrededor del año 2000 a.C. Este poema heroico recibe el nombre de su héroe, Gilgamesh, un despótico rey  que gobernó en la ciudad de Uruk, la Erech bíblica.

En la imagen la estatua del palacio asirio de Dur Sharrukin edificado por  Sargón II  en el 720 a.C. que representa a Gilgamesh domesticando a un joven león. 

Imagen: www.sagarmatha.com/images/sargon.jpg

 

 


Aportaciones de los asirios

 

Ruinas arqueológicas de Assur

www.atlastours.net/iraq/

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Durante la década de 1903-1913 un equipo alemán excavó   las ruinas de Asur, capital de la antigua Asiria, y con gran habilidad logró distinguir  los templos y palacios de ladrillos de barro sobrepuestos que se fecharon en el amplio intervalo que media entre el milenio III a.C. y el siglo III d.C. Estas estructuras develaron la cultura de Asiria y las numerosas inscripciones encontradas suministraron información sobre su historia y su dependencia cultural de Babilonia. 

Nuestro conocimiento actual sobre las realizaciones culturales de los asirios y los momentos de esplendor y gloria asociados al protagonismo de sus reyes es el resultado de las investigaciones iniciadas por los eruditos Henry Creswicke  Rawlinson (1810 - 1895) y Edward Hincks (1792–1866) que lograron traducir la escritura cuneiforme asirio-babilónica. Entonces se pudo descifrar el texto de las inscripciones sobre la piedra y las miles de tablillas encontradas sobre todo en Ninive y restaurar la historia asiria.  Los asirios fundaron su primer imperio en la parte media de la cuenca del Tigris entre 1800 - 1600 a.C. teniendo por capitales las grandes ciudades de Asur, Kalach y Nínive. Luego del dominio durante varios siglos del imperio de Mitani, Reino del este del Eúfrates que tuvo su apogeo en los siglos XVI - XIV a.C., los asirios recuperaron su territorio y ampliaron su extensión hacia  el Mediterráneo  hasta Tarso, y  hacia la cuenca inferior del Eúfrates hasta Babilonia (1244 – 1208 a. C.).


 

La antigua ciudad de Calach fue  inicialmente explorada  a mediados del siglo XIX por el británico Austen Henry Layard (1817–94). En sus ruinas se han encontrados monumentos con inscripciones que demuestran que el gran esplendor de Asiria nos llegan con el resurgimiento del Nuevo Imperio (911 - 800 a.C.) que se extendió por todo el territorio de Mesopotamia hasta Siria y Palestina.

En este período reina Assurnasirpal II (883 - 859 a. C.) que mandó a construir uno de los más suntuosos palacios de todo el Medio Oriente en Calach donde levantó la capital de su imperio.

Las suntuosas decoraciones de las paredes interiores de los palacios representan testimonios de los importantes avances obtenidos por los artesanos de las distintas civilizaciones asentadas en Mesopotamia en la preparación de pinturas y  pigmentos.

Se le atribuye haber sido el primero en incorporar la caballería como cuerpo militar.  


 

La imagen de la izquierda es una interpretación artística de la pintura encontrada en la fachada del Templo al Dios Sin en Korshabad, ciudad del reino de Sargón II (722 – 705 a.C.) cuando fue descubierta por arqueólogos franceses en la mitad del siglo XIX. Incluye un árbol de higo (no incluido en el fragmento) y el arado sembrador que constituyó una de las grandes invenciones de la cultura mesopotámica. Este arado revolucionó la agricultura llevando a cabo las tareas de sembrar y arar simultáneamente. La semilla se dejaba a través del embudo en el surco que el arado iba formando.  

En 1932 una expedición estadounidense encontró en  este sitio los ladrillos con rosetones que formaron el borde del diseño de la fachada del templo (abajo en la imagen de la izquierda). 

 

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Unos 200 años más tarde conoce Asiria otro gran emperador, Asurbanipal (669 - 625 a.C.), esta vez protector de las ciencias y las artes. Al mismo tiempo que extiende las fronteras del imperio hasta las ciudades de Menfis y Tebas en el Egipto, funda la gran biblioteca de Nínive (680 a.C.); desarrolla novedosos sistemas de riego y construye las murallas de Nínive (en la imagen) que, en  fin de  cuentas, no  logran impedir que a su muerte, ante  la  alianza  de babilonios y medos  (persas),

caigan sus muros y con ello desaparezca el imperio. Por lo visto, los muros nunca han asegurado la vida de los imperios.
 

En la primavera de 1850, trabajadores del arqueólogo inglés anteriormente citado Austen H. Layard hicieron un importante descubrimiento en Ninive. En las ruinas del palacio de Assur-bani-pal encontraron un pasaje que conducía a dos cámaras pequeñas comunicadas una con la otra. La puerta del camino era guardada a cada lado por figuras de Ea, diosa de la cultura e inventora de las letras, en su sotana de piel de pez. Hasta la altura de 1 m o más el piso estaba repleto de tablillas de arcilla que se habían caído de sus estantes y la mayor parte de ellas estaba por consiguiente rota.

Imagen: www.britishmuseum.org/images/k1283_150.jpg

Similares tablillas pero en número menor fueron encontradas en las cámaras adjuntas. Después de la partida de Layard otras tablillas fueron descubiertas por el investigador iraquí Hormuzd Rassam y luego las excavaciones cesaron durante muchos años. Por una economía de recursos nos encontramos largos textos inscritos en un mínimo espacio, la escritura aparece a menudo tan pequeña que se hace necesario el uso de vidrios de aumento para poder leerlas. No es sorprendente por tanto que en las cámaras de la Biblioteca, Layard encontrara lentes de aumento de cristal trabajados en el torno.

Desde las últimas décadas del siglo XIX el Museo Británico ha organizado expediciones que han permitido la recuperación de más de 20 000 tablillas de la Biblioteca de Ninive.

 
Hallazgos de la cultura babilónica

 


 

El Museo del Louvre en París atesora el bloque restaurado de piedra negra de dos metros de alto en que aparecen esculpidos en 28 enunciados lo que se ha comprendido como el primer código penal. Escrito en el siglo XVIII a.C. durante el reinado del poderoso monarca babilónico Hammurabi sirvió como mecanismo de regulación legal del inmenso poder que desplegó desde el golfo pérsico hasta las costas del Mediterráneo. La copia de este código fue hallada durante la exploración del yacimiento arqueológico de Susa por un equipo de investigadores franceses en 1901 -1902.  

Fragmento de Estela del código de Hammurabi

www.silviamota.com.br/direito/sites/hammurabi.htm

En apego a la tradición de las primeras sociedades esclavistas la fuente de derecho del soberano tiene naturaleza divina. La parte superior de la estela representa el acto de entrega de los símbolos de la justicia a Hammurabi por la deidad solar babilónica de Sharmash. Basado en la llamada Ley del Talión que identifica el castigo con el daño causado, revela su contenido clasista explícitamente como apreciamos en este apartado: "Si un noble pierde un ojo al ser atendido por un médico, se le cortarán ambas manos a éste. Si un hombre libre pierde un ojo al ser tratado por un médico, éste deberá pagarle seis monedas de oro. Si un esclavo pierde un ojo al ser tratado por un médico, éste deberá pagarle a su dueño tres monedas de oro".

Con Hammurabi se inicia más de un milenio de influencia babilónica sobre el espacio cultural de la región de Mesopotamia hasta la derrota de los babilonios en el 539 a.C. por el rey persa Ciro II el Grande.

   

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http://www.bath.ac.uk/~ma2jc/

babylonian.html

 

En este primer período se desarrollan las aportaciones de los babilonios a la naciente Matemática. Como lo demuestra la existencia de una tablilla de arcilla datada entre los años 1900 y 1600 a.C. (llamada Plimpton 322) los babilonios dominaban unas matemáticas más avanzadas que los egipcios. Sobresale en esta obra la revelación del método para obtener las raíces positivas de ecuaciones de segundo grado, y la compilación de una gran cantidad de tablas matemáticas que incluyeron las operaciones de multiplicación y división. 

   

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http://www-history.mcs.

st-andrews.ac.uk/HistTopics/

Babylonian_numerals.html

 

Sabían resolver problemas muy complejos, entendían el que posteriormente fue teorema de Pitágoras y desarrollaron un sistema de numeración en base 60 que todavía esta presente en nuestro sistema de medida del tiempo y de los ángulos. Esta numeración babilónica venía representado por un sistema de cuñas. El número 1 se representó por una cuña sencilla y el número 10 por una especie de flecha. Así los números hasta el 59 eran simbolizados por un procedimiento aditivo, cinco flechas sucesivas y nueve cuñas. Pero el 60 mereció el mismo símbolo del uno. Se generó así el llamado sistema sexagesimal, que tiene como base el 60.

La ventaja de este sistema radica en el hecho de que el 60 es divisible por 2, 3, 4, 5, 6, 10, 12, 15, 20 y 30, lo que elimina el frecuente trabajo con fracciones que causaba problemas para los antiguos. Implícitamente aún hoy lo seguimos utilizando  ya que dividimos la hora en 60 minutos y este en 60 segundos; además el círculo tiene 360º (60 x 6). Este sistema sexagesimal, en opinión de los especialistas fue el resultado de la fusión cultural de dos pueblos, uno de los cuales usaba un sistema de numeración  de  base 5  (los  dedos  de las  manos)  y  otro  de  base  12  (el número total de falanges de los cuatros dedos de una mano, excepto el pulgar).

   

Imagen: Zigurat de Etenemanki

cdli.ucla.edu/staff/englund/

m104websubmissions/ziggurats/

ziggurats.html

 

La invasión hitita, el periodo casita (1530 - 1160 a.C.), y la conquista elamita, pueblos procedentes del este de los montes Zagros y el territorio suroccidental de los persas, pese a la breve independencia de Nabucodonosor I, desembarcaron en el largo vasallaje respecto al imperio asirio. 

Tras la dominación asiria hubo otra época de predominio político, el imperio neobabilónico (625 - 539 a.C.), a la cabeza del cual nos encontramos con Nabucodonosor II que extiende las fronteras hasta las costas del Mediterráneo.

Bajo su imperio Babilonia se convierte en una de las legendarias ciudades del Mundo Antiguo. La famosa torre templo de Etemenanki, monumental estructura piramidal de siete plantas, restaurada por   Nabucodonosor, fue acaso obra arquitectónica emblemática de todo este período de esplendor económico y de las artes babilónicas. Su primera destrucción se ha relacionado con la leyenda bíblica acerca de la Torre de Babel del Antiguo Testamento. 


 

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articles.roshd.ir/articles_folder/art/archit

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Una de las siete maravillas del mundo antiguo, los jardines colgantes de Babilonia, se cree que datan de la época de Nabucodonosor. La leyenda afirma que fueron construidos por el Rey para consolar a su esposa meda Amitis quien extrañaba el verdor de su montañosa tierra natal. 

Estrabón (c 63 a.C.- 24 d.C.), célebre historiador y geógrafo griego los describe como una serie de terrazas ajirdanadas construídas   sobre el nivel principal muy cerca del Eúfrates.

Para su riego los babilonios empleaban bombas que sacaban el agua del Eúfrates y la elevaban hacia las terrazas. En la imagen se muestra un grabado del siglo XVI cuando renace el interés por el mundo antiguo, y la obra humana y no la divina, vuelve a ser el sentido ante el cual se inclina maravillado el hombre.  


 

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classics.unc.edu/courses/

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Acompaña al brillo imperial el esplendor del arte babilónico dentro del cual sobresalen las obras en la cerámica vidriada que comenzó a fabricarse 1500 años a.C.  La puerta de Istar (575 a.C.), en la imagen, construida por ladrillos vidriados es un exponente del nivel alcanzado por el artesano babilónico y da fe de la justeza del nombre que lleva la ciudad pues en Acadio, Babilonia significa "Puerta de Dios".

Las puertas de acceso a la ciudad y su inexpugnable sistema de murallas defensivas no pudieron detener el impulso del rey persa Ciro II que ocupa Babilonia y Palestina (539 a.C.).

Aparece totalmente restaurada en el afamado Staatliche Museen (Museo del Estado) de Berlín, recordando que fue el equipo encabezado por el arqueólogo alemán Robert Koldewey (1855–1925) el que revelara la gloria de Babilonia en la época de Nabucodonosor II.  Quince años de excavaciones y estudios se correspondieron con los hallazgos del Templo de Marduk, el Palacio Real, un puente sobre el Eúfrates y las murallas de la ciudad.

Este inexpugnable sistema de murallas defensivas que rodeaban la ciudad por más de 10 millas no pudo detener el impulso del rey persa Ciro II que ocupa Babilonia y Palestina (539 a.C.).


 

En 1854 el cónsul británico en Basora J.E. Taylor comenzó una excavación del área del zigurat que fuera identificado como perteneciente a la ciudad de Ur. El testimonio fue ofrecido por el descubrimiento de 4 cilindros de arcilla, uno en cada esquina del zigurat. Estos cilindros fueron escritos por el rey babilonio Nabonides que reinó entre 555 – 539 a.C. El texto de estos cilindros revela que el zigurat había sido reedificado por Nabonides.

Transcribimos el segundo párrafo por su valor patrimonial y por expresar explícitamente los materiales de construcción empleados por los babilonios: "Ahora que el zigurat ha envejecido, yo asumo la construcción de este zigurat sobre las bases del cual Ur-Namu y su hijo Shulgi lo edificaron siguiendo el plan original con bitumen y ladrillos horneados. Yo lo reconstruyo para Sin el Señor de los dioses del cielo y de la tierra, el dios de dioses, que vive en los cielos, señor de E-gish-nu-gal en Ur, mi señor".

 

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En el siglo V a.C., un siglo después de la invasión persa, cuando los griegos alcanzaban el brillo de la época de Pericles, los babilonios realizaban conquistas sobresalientes en el campo de la Astronomía. Comprobaron que los movimientos aparentes del Sol y la Luna de oeste a este alrededor del zodíaco no tienen una velocidad constante. La tarea de describir matemáticamente el carácter cíclico  del  movimiento  de  la Luna  con  su  fase  de  velocidad creciente durante la primera mitad  de  su  revolución y  la  reducción  de  la  misma hasta el

mínimo originario permitió a los astrónomos babilonios predecir la luna nueva y el día en que comenzaría el nuevo mes. Como consecuencia, conocían las posiciones de la Luna y del Sol todos los días del mes.


Primeros ciudadanos del mundo,  herreros y pioneros de la moneda en diferentes culturas del Asia Menor

 

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Entre 1961 y 1965 James Mellaart (1925- ) encabezó un equipo británico que estuvo practicando excavaciones en un montículo antiguo localizado en la planicie de Konya al sudeste de la península hoy ocupada por Turquía que resultó ser  el conjunto urbano más grande de la época neolítica en el Oriente Próximo. 

Çatal Höyük se nos presenta con una organización muy peculiar: sus casas adosadas se comunicaban con el exterior solo por aberturas en los techos.  Los muros son de adobe y para conformar la cubierta utilizaron vigas de madera, y barro apisonado sobre esteras vegetales. En su apogeo este asentamiento cubría 16 hectáreas, mostrando una elevada prosperidad para su época, y debió albergar alrededor de un millar de familias, es decir, una población de unas diez mil personas.

 

La manufactura artesanal en Çatal Höyük se especializaba en numerosos productos: puntas de flecha, lanzas, puñales de obsidiana y de sílex, mazas de piedra, figurillas en piedra y arcilla, textiles, cuencos, recipientes y joyería (en particular, con perlas). En el momento de su destrucción (4700 a.C.) por un incendio de gran proporción sus artesanos dominaban la labra del cobre y la ciudad era un nudo de intensa actividad de intercambio comercial.

 
 

Aún hoy el telar manual es empleado. Sorprende que existan las evidencias arqueológicas que fijan el uso de un primitivo telar de urdimbre con pesas en fecha tan remota como el 6000 a.C. precisamente en el asentamiento de   Çatal Höyük. El telar de urdimbre con pesas usa un sistema de mantener la urdimbre en hebras paralelas bajo tensión uniéndolas en manojos pequeños mediante pesos hechos de piedra, alfarería o metal.  Pesos del telar se encontraron en este antiguo poblado. Por otra parte el clima seco de esta región preservó  restos de tejidos de excelente calidad  usados por quienes estuvieron entre los primeros ciudadanos de este mundo.

Este tipo de telar aún es empleado en ciertas culturas ancestrales para tejer telas tradicionales usadas en la decoración y aunque su forma particular ha variado sus partes esenciales han resistido la prueba del tiempo.  

 

Los territorios del Asia Menor, que se extendían en la península que hoy ocupa la Turquía asiática, sirvieron de asentamiento de diversas culturas que conocieron del brillo y del declive. Hacia el 1900 a.C se extendieron por estos dominios, los hititas. En Julio de 1834 Charles Texier descubre las ruinas de una ciudad Antigua cerca de lo que es hoy la ciudad turca de Bogazköy. Texier cree entonces haber descubierto la ciudad Antigua de Pteria, asentamiento de los frigios al desplazar a los hititas hacia el 1200 a.C. de sus principales posesiones.

La verdadera identidad del emplazamiento debió esperar hasta que a principios del siglo XX los arqueólogos alemanes Hugo Winckler y Theodor Makridi al analizar más 2000 fragmentos de tablillas cuneiformes llegaran a la conclusion de que estaban en presencia de las ruinas de la ciudad de Hatusa, capital del imperio hitita.

En 1915 con la ayuda de las tablillas cuneiformes encontradas en Bogazköy que se remontan a 1600 a.C., el arqueólogo checo Bedrich Hrozný fue capaz de descifrar el lenguaje hitita, considerado la lengua indoeuropea más antigua. El yacimiento fue declarado, en 1986, Patrimonio cultural de la Humanidad.

   

 

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A los hititas correspondió el mérito histórico de inaugurar la edad del hierro y al desarrollar la técnica de la fundición de este metal se convirtieron en poderosos guerreros que conquistaron toda la Anatolia central hasta el Mediterráneo creando un gran imperio que rivalizó con Egipto, Babilonia y Asiria. Uno de los más interesantes bajorrelieves de la cultura hitita muestra a doce dioses en marcha con la espada curva de hierro apoyada en el hombro derecho. Armas, carruajes, tecnología en fin, tornó imparable al ejercito hitita que en su marcha hacia el este sometió a Babilonia poco antes de la dominación casita. Los hititas debieron vencer las dificultades prácticas que supone aislar el hierro de sus óxidos minerales.

Se necesita ahora el fuego del carbón vegetal y una buena ventilación. El dominio del hierro suponía herramientas y armas más fuertes y duraderas y además el hierro aventajaba al cobre en algo muy importante: los yacimientos de sus minerales eran más abundantes.


 

La legendaria Troya de los poemas épicos de Homero se convirtió en ciudad histórica gracias a las investigaciones iniciadas en 1870 por ya citado alemán Heinrich Schliemann en el montículo conocido como Hissarlik (lugar de fortalezas) en territorio turco.

Su localización correspondía con el lugar que se le atribuyó a Troya, estratégicamente situada para dominar el Mar Egeo (a poco más de 6 km de la costa) y a igual distancia del paso de los Dardanelos.  El sitio mostraba la superposición de asentamientos que revelaron una ocupación iniciada hacia el 3000 a.C. Estudios posteriores confirmaron que el nivel codificado como VIIA correspondía con una ciudad destruida por el fuego en una fecha similar a la narrada para la guerra de Troya (1200 a.C.). En 1998, la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad al yacimiento arqueológico de Troya.

   

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Denario de Bolskan sII a.C.

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El apogeo del imperio lidio en el Asia Menor transcurre hacia el siglo VII a.C. Su famosa capital de Sardes es tomada por el rey persa Ciro II el Grande en el 546 a.C. con lo cual anexiona sus dominios y riquezas al pujante imperio persa. El territorio que ocupa Lidia poseía vastos yacimientos de oro y plata y según los griegos, fueron los lidios los primeros en acuñar monedas.

Siglos más tarde la Roma imperial estableció el monopolio estatal  en la acuñación de monedas para darle un valor de cambio único en todo el mundo romano.

Debieron aún pasar centurias antes de que en el siglo XIV la Banca de los Médicis instituyera nuevas formas de pago que volatilizaba el valor intrínseco de las monedas. Antes hacia el siglo IX  China había implantado el papel moneda con lo cual marcó un nuevo hito en las relaciones de intercambio entre los hombres.  


 

 

Los fenicios en el desarrollo de la escritura, la navegación y el comercio.

 

Los fenicios se establecieron en el litoral mediterráneo al pie de los territorios del actual Líbano hacia el 2000 a.C. Región convulsionada por los apetitos de los imperios vecinos Fenicia conoce la ocupación egipcia  durante más de 4 siglos (1800 a.C. – 1400 a.C.) pero hacia el 1100 a.C. logra la independencia de sus ciudades  aprovechando las incursiones de los hititas contra los egipcios. Dos siglos más tarde hacia el siglo XI a.C. la civilización fenicia tiene un gran esplendor. Fundaron importantes ciudades estados como Sidón y Tiro. De esta época  data el surgimiento del alfabeto fenicio, primera escritura puramente fonética que se propagaría por todos los pueblos del Mediterráneo, constituyendo la referencia de donde se derivan la mayor parte de los alfabetos del mundo antiguo.   


 

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Fueron los fenicios importantes innovadores de la navegación de la época.  Sus barcos estaban hechos de maderas resistentes, como el cedro, pino, encino y ciprés. Uno de sus barcos más conocidos era el gauloi, que medía entre 20 y 30 metros de largo y siete de ancho, con la popa en forma de cola de pescado y la proa en forma de cabeza de caballo, sus velas rectangulares eran muy efectivas en el aprovechamiento de   la fuerza del viento. Los fenicios, reyes del comercio se dedicaron también a la exportación de barcos a otros pueblos. Atraviesan el Mediterráneo y fundan la ciudad de Cartago al norte de África.


 

Imagen: Ruinas de Biblos            

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El poeta Homero los identifica con el vocablo griego "phoinikes" que significa el púrpura, acusando la importancia que le concedían los antiguos al teñido de las telas.  Los fenicios dominaron ya la técnica de extracción del púrpura de los moluscos (múrices) que en grandes colonias poblaban las aguas frente a las costas de Tiro. La extracción del púrpura suponía el tratamiento de miles de estos moluscos pues este colorante se encontraba en pequeñísimas cantidades en una glándula junto al hígado de los múrices. La explotación a que fueron sometidas estas colonias determinó su extinción.   

El historiador romano Publio Ovidio (47 a.C. – 17), al caracterizar en los Fastos el cortejo de los cónsules romanos describe sus vestidos del exclusivo color púrpura de Tiro. 

Los fenicios también exportaban desde su principal puerto a orillas del Mediterráneo, Biblos, el material vegetal o  papiro que servía a los griegos para sus escrituras. De esta fuente histórica derivan los vocablos de biblia, biblioteca, bibliografía, bibliofilia. 

 

Aportaciones de la cultura egipcia

 


 

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Egipto Antiguo en el Delta del Nilo

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Egipto representó en la Antigüedad una de las culturas más brillantes. Se distinguen tres imperios en un período histórico que abarca unos 18 siglos desde la primera dinastía fundada por Narmer hacia el 3 000 a.C., el Antiguo Egipto, el Imperio Medio y el Nuevo Imperio cada uno con una vida de aproximadamente cinco siglos. Tras su conquista y conversión en provincia asiria por el Rey Assurbanipal hacia el 680 a. C. jamás volvería Egipto a recobrar su grandeza. En el año 525 a.C. Dario I lo sometió al imperio persa. El macedonio Alejandro Magno lo conquistó en el año 332 a.C. y a su muerte, Egipto fue regido por una dinastía de griegos hasta el 30 a.C. en que fue anexionado por Roma. Pero en su larga existencia la cultura egipcia legó a la humanidad un sinnúmero de inventos y descubrimientos que trascenderían a su época.


 

La memoria social atrapada en la escritura aparece soportada por diferentes materiales. La piedra, las tablillas de arcilla, el papiro egipcio y el papel chino. El papiro (Scirpus lacustris) crecía en extensas zonas pantanosas del Nilo, alcanzando grandes alturas y ocupando densos matorrales. De su caña fabricaban, por un ingenioso procedimiento que utilizaba el propio jugo del tallo como pegamento, los rollos del papiro.

Gracias a los papiros que se conservan conocemos el nivel alcanzado por las Matemáticas del Antiguo Egipcio. Se trata de una Matemática empírica que intenta resolver problemas prácticos, como cuestiones de agrimensura, cálculo de impuestos y determinación de áreas y volúmenes.

El sistema de numeración inventado por los egipcios, durante el Imperio Medo, era un sistema decimal, similar al adoptado por los romanos unos 1 700 años más tarde, que reconocía al diez y sus potencias sucesivas como las bases de representación de todos los números. Sumas y restas eran las dos operaciones dominadas y la multiplicación requerida era operada como duplicaciones sucesivas mientras la división se comprendía como el proceso inverso.


 

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Mientras en Mesopotamia los sumerios desarrollaban el sistema de escritura cuneiforme hacia    el   3 000 a.C. en el Antiguo Egipcio se ideaba el sistema de escritura jeroglífico cuyo desciframiento vino de la mano del erudito francés Jean Francois Champollion (1790 - 1832).

En 1822, al estudiar la piedra de Rosetta grabada en el 197 a.C. en tres  sistemas  el  jeroglífico,  el griego  y  el

demónico, Champollion logró la comparación que lo condujo al sensacional hallazgo al desentrañar  dos nombres: Ptolomeo y Cleopatra. Después de un cuidadoso estudio y comparación, Champollion fue capaz de descifrar los jeroglifos de la piedra Rosetta y publicar en 1824 la obra "Sumario del Sistema Jeroglífico. 


 

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La Gran Pirámide de Giza es la más vieja y la única "maravilla" que ha desafiado el paso del tiempo y llegado hasta nosotros.  Fue levantada en 2560 a.C. por el Faraón del Antiguo Egipcio Keops. Es parte de un complejo de tres pirámides. De acuerdo con Herodoto su edificación se extendió durante 20 años y en ella participaron más de cien mil trabajadores. Esta es la más grande de las maravillas con 138 metros de altura.

Originalmente tenía 147 metros pero ha perdido nueve metros debido a la erosión y a la pérdida de la capa de caliza.     La Gran Pirámide tiene algo más de 2,3 millones de bloques de piedra caliza, con un peso medio cada uno de 2,5 toneladas. En la construcción de las colosales pirámides y en el propósito de vida eterna para sus moradores se integrarían los saberes y habilidades egipcios  desde la Geometría hasta las prácticas de la Khemeia. Imhotep constructor de la primera pirámide egipcia, unos 2700 años a.C., se considera también pionero en la medicina y precursor de la khemeia egipcia. Hasta el siglo XIX fue la más alta edificación hecha por el hombre sobre la tierra, y para superarla fue necesario dominar las técnicas de construcción en hierro forjado aplicadas en la monumental Torre parisina de Eiffel.


 

Tal vez la primera manifestación del aprovechamiento de la energía eólica se relacione con las embarcaciones de velas que aprovechaban los vientos del Mediterráneo para ser impulsadas. Existen los registros históricos y artísticos que testimonian la construcción de una flota naval en la época del faraón Sahure, el segundo rey de la 5ta dinastía egipcia (2458-2446 a.C.)  

Imagen: http://www.artsales.com/ARTistory/Ancient_Ships/04_ships_of_egypt.html

Sahure encargó a los constructores de embarcaciones del área de la antigua ciudad de Biblos, crear una flota que garantizara el necesario intercambio  comercial  para  adquirir  materiales apreciados en la época, como el ébano, marfil y metales preciosos. Barcos de 70 - 80 toneladas de desplazamiento comparables en dimensiones con las carabelas empleadas por Colón en sus célebres viajes fueron construidos por los ingenieros navales.

 

Los primeros materiales manufacturados vidriados aparecen en el 4to milenio a.C. tanto en la Mesopotamia como en Egipto. Resulta imposible precisar a qué civilización se debe el invento pero es seguro que la red de comercio establecido entre ambas posibilitó que la tecnología del proceso fuera rápidamente transmitida. La experiencia de que el vidrio pulverizado al calentarse pudiera usarse para la fabricación de manufacturas con la superficie vidriada se piensa que fuera otro de los grandes descubrimientos casuales. 

La casualidad se abrió paso necesariamente ante un artesano cerámico enfrascado en la actividad práctica productiva que observara eventualmente la transformación sufrida por la caída accidental de cuarzo en un horno. Pero el salto tecnológico en la fabricación del vidrio llamado faience se alcanza cuando se modela un producto a partir de una mezcla de cuarzo pulverizado o arena de sílice, con carbonato sódico mineral y sal, y se expone al fuego de un horno. Este material fue usado para vidriar las gemas del talco decorativo de los sitios egipcios durante el período Predinástico Badarian (3400 a.C., anterior a la etapa histórica de Egipto). Los objetos Faience, como el pequeño hipopótamo ilustrado en la imagen  perteneciente al Reino Medio egipcio [ca 2022-1650 A.C.]  no son objetos vidriados, sino  manufacturas moldeadas que bajo fuego toman un aspecto brillante en la superficie.

 

Durante siglos la gente ha usado los cosméticos para mejorar o decorar la figura humana con propósitos estéticos o religiosos. La evidencia arqueológica más temprana del uso de cosméticos puede remontarse a las civilizaciones urbanas del mundo antiguo. En Mesopotamia y en Egipto, hombres y mujeres por igual se han pintado con una preparación química  alrededor de sus ojos para hacerlos parecer más grande así como para protegerlos del "mal de ojo". Este ungüento negro graso se hace con sulfuro de plomo (la galena es el mineral de plomo más extendido en la naturaleza) o de antimonio molido y todavía se usa hoy.

El exquisito busto de Nefertiti esposa principal del faraón Ajnaton IV (s. XIV a.C) trabajado en piedra caliza es una de las grandes obras de arte del Egipto Antiguo y demuestra inobjetablemente que al menos hace más de 3 000 años  se vienen destacando las líneas de cejas y ojos en la búsqueda de resaltar la belleza del rostro.

 

La carreta es el tipo de carro más primitivo y simple con ruedas que fabricó el hombre y el vehículo principal en tiempos de paz y de guerra de muchos pueblos antiguos.  El carro era tan pequeño como su piso del cual se levantaba una guarda delantera semicircular hasta la altura de la cintura. 

La invención clave que permitió la construcción de carros tirados por caballos para el uso en los campos de batalla fue la rueda radial. 

Imagen: http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Kadesh

Los carros provistos de ruedas con rayos más antiguos aparecen hacia el  2000 a.C. y su uso alcanzó el máximo esplendor alrededor de 1300 a.C. Mucho después de ser reemplazado de los campos de batalla, el vehículo continuó siendo usado para viajar, en procesiones, en juegos y carreras.

El relieve de Ramses  II (1298 – 1235 a.C)  en la fachada del templo mayor del emplazamiento de Abu Simbel,  representa el carro con ruedas radiales en la Batalla de Kadesh que enfrenta a los egipcios y los hititas.

 

El torno, la reina de las máquina-herramientas y la única que reproduce por sí misma las herramientas de la máquina se puede afirmar a partir de los antiguos ejes y rayos de rueda de los carruajes egipcios descubiertos que existe desde alrededor de 1000 a.C.

 La pintura egipcia del siglo III a.C. es la más antigua ilustración conocida.

 

 La fuerza motriz de este torno egipcio es proporcionada por el ayudante situado a la derecha, pero este fue pronto anulado por el uso de un lazo con su cuerda envuelta alrededor de la pieza, impulsado por el operador que usa su pie y otra mano para sostener la herramienta cortante. El torno de lazo todavía se usa hoy en India para el trabajo del marfil, y entre relojeros en forma de tornos de joyeros para el trabajo de precisión en metal. Durante dos milenios, el trabajo del torno fue necesariamente un trabajo "entre los centros". El uso de apoyos puntiagudos que se insertan en agujeros pequeños permite sostener un cuerpo rígidamente en el lugar sin agarrarlo, y por consiguiente, sin distorsión y con gran exactitud. Los dos puntos - centros - actuando juntos pueden sin ejercer fuerza prevenir efectivamente la traslación en cualquier dirección, y resistir la rotación de la pieza sobre las otras dos hachas. Además, siempre que los puntos se fijen en los agujeros que están enganchados, la pieza puede quitarse, y reemplazarse con exactitud absoluta - la escena es repetible casi perfectamente.

 

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La construcción de las pirámides egipcias,  indican la necesidad del dominio de un saber matemático que según se recoge en el papiro de Rhind, escrito unos 3 600 años atrás, llegó a abarcar cuestiones aritméticas básicas, fracciones, cálculo de áreas, volúmenes, progresiones, repartos proporcionales, reglas de tres, ecuaciones lineales y  trigonometría básica.

El papiro mide unos 6 metros de largo y 33 cm de ancho. Representa la mejor fuente de información sobre matemática egipcia que se conoce. Escrito en hierático, consta de 87 problemas y su resolución.    Fue escrito por el escriba Ahmes aproximadamente en el año 1650 a.C a partir de escritos de 200 años de antigüedad, según reivindica el propio Ahmes al principio del texto.

 

Cuando recordamos que Egipto creció en el valle del Nilo y que el éxito en la programación de plantaciones y colectas de sus productos agrícolas constituía una necesidad social básica, comprendemos mejor que los hombres encargados de la reflexión especulativa pronto asociaran ambos problemas con el estado de la cúpula celeste y del movimiento de los astros sobre sus cabezas.

No constituye pues mera veleidad del pensar los esfuerzos por penetrar en la descripción primitiva de  mapas estelares, registrar el  movimiento de los astros, construir el concepto del tiempo.

 

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El calendario solar egipcio de 365 días, una de las aportaciones fundamentales de esta civilización nació de las observaciones al pie del Nilo cuando determinaron las estaciones del año a partir de los cambios que mostraba el río con el paso del tiempo. Sus tres estaciones: la "inundación" o época de la crecida, que duraba aproximadamente tres meses; la "aparición de los campos al retirarse el agua", con su duración de cinco meses; y la "sequía", con sus cuatro meses, para volver a repetirse el ciclo, indicaba la periodicidad buscada. 

Este calendario, que era bastante certero, se usó desde el tercer milenio a. C. y tuvo una finalidad práctica: el control de los ciclos agrícolas. Además, partiendo de la observación de la Luna, los egipcios dividieron su año en 12 meses, con 30 días cada uno.

 

El año nuevo egipcio se celebraba cuando Sirio, la estrella más brillante del cielo, aparecía en el horizonte por el oriente, un momento antes de la aurora. Sirio indicaba que la Primavera había terminado y que muy pronto se produciría la anhelada inundación de tierras por la crecida de las aguas del Nilo. Posteriormente, a fin de ajustar el año lunar con la aparición de Sirio en el horizonte, los astrónomos agregaron cinco días a cada año. Asimismo propusieron, sin éxito, la adición de un día cada cuatro años para que el año concordara aún más con el ciclo solar.

 

En el campo de la medición del tiempo, los primeros instrumentos que persiguen cumplir este propósito son atribuidos a los egipcios. En verdad se reportan fechas de invención muy dispares para el reloj solar y la clepsidra o reloj de agua pero las versiones más coincidentes sitúan la fecha  en el inicio del Nuevo Imperio Egipcio hacia el 1 500 a.C., es decir más de mil años antes que los inventores de Alejandría los perfeccionaran y unos  treinta siglos antes de que aparecieran los relojes mecánicos en el siglo de Newton. 

En la imagen, una réplica de un reloj solar egipcio que utilizaban los faraones para el inicio de los rituales, razón por la cual se marcaba solamente a partir del mediodía.

 

La fermentación constituye el proceso biotecnológico que primero dominó el hombre. En particular la fermentación alcohólica se reconoce por la mención que se hace  en unas tablas de arcilla escritas en lenguaje sumerio sobre la preparación de una bebida estimulante que llaman siraku y cuya antigüedad se remonta a unos 4.000 años.  

Los egipcios, recogiendo los métodos sumerios, elaboran una cerveza que bautizan con el nombre de "zythum", descubren la malta y añaden azafrán, miel, jengibre y comino con objeto de proporcionarle aroma y color.  La industria del alcohol para bien y para mal se abriría paso en la historia del hombre.

   

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Los egipcios no sólo conocieron y trabajaron los metales más importantes de la época, sino que aprendieron a preparar pigmentos naturales, jugos e infusiones vegetales.

El algodonero egipcio (Gossypium hirsutum), creció en el valle del Nilo y sus rendimientos y las cualidades que exhibe en particular su fibra larga, blanca, lustrosa y resistente propiciaron el inicial desarrollo del telar en el 2 500 a.C. unos 4 400 años antes del telar mecánico de Arkwright. 

   

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Paradójicamente, ciertos ritos y creencias sobrenaturales, reflejos de diversas enajenaciones terrenales y del misterio de la muerte,  impulsaron el desarrollo del conocimiento en diferentes áreas. En esta dirección, los egipcios desarrollaron métodos de conservación de cadáveres cuyos resultados sorprendieron milenios después al mundo occidental. Para ello debieron estudiar las sustancias con propiedades balsamáticas, los antisépticos y algunos elementos de la farmacopea como el conocido empleo que le dieron al ácido tánico en el tratamiento de las quemaduras. 

 

 

Este cúmulo de conocimientos que se fue acopiando y transmitiendo sobre las propiedades y las transformaciones de las sustancias químicas constituyó el núcleo de lo que llamaron la Khemeia egipcia. La Khemia llegó a acopiar conocimientos prácticos relevantes sobre las propiedades y transformaciones de las sustancias no sólo del mundo inorgánico sino también de los compuestos naturales orgánicos.

 


Culturas en diferentes escenarios europeos

 

La arqueología ha demostrado que durante un largo período histórico, desde el 3000 hasta el 1200 a.C., perteneciente a la llamada Edad del Bronce se desarrollaron dos culturas, la minoica, que tuvo como centro la isla de Creta  y la micénica que hacia el 1450 a.C. pasó a convertirse en el eje de la civilización del Egeo. 

 

Entre 1899 y 1932 el arqueólogo británico Arthur John Evans (1851-1941) practicó excavaciones en la antigua ciudad de Cnosos, capital de la cultura minoica de la isla de Creta, que hicieron reaparecer las ruinas del célebre palacio real  construido hacia el 1700 a.C.   El inmenso edificio ocupa la cima de una pequeña colina que cubre un área de 22 000 m2 y además de los apartamentos reales abarca oficinas públicas, grandes almacenes y santuario. 

Sus paredes fueron decoradas por pinturas que demuestran el dominio de la técnica del fresco al pintar con pigmentos de origen mineral resistentes a la cal  sobre yeso húmedo. Al secarse, la cal contenida en el yeso reacciona con el dióxido de carbono del aire, formando una película de carbonato de calcio que fija establemente los colores a la pared.Sus paredes fueron decoradas por pinturas que demuestran el dominio de la técnica del fresco al pintar con pigmentos de origen mineral resistentes a la cal  sobre yeso húmedo. Al secarse, la cal contenida en el yeso reacciona con el dióxido de carbono del aire, formando una película de carbonato de calcio que fija establemente los colores a la pared.

 

Imagen: Vaso de Vafió

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La maleabilidad del oro es aprovechada acaso de manera insuperable por los orfebres de la civilización minoica. Los vasos de Vafió encontrados en la cercanía de Esparta y fabricados unos 3 500 años atrás, con las típicas escenas taurinas de esta cultura son un exponente relevante de esta civilización.

 

Procedencia de la imagen

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Cuando en 1876, el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann (1822-1890) excava en las ruinas de la antigua ciudad de Micenas descubre las poderosas murallas ciclópeas, el palacio y las tumbas reales. En una de estas tumbas precisamente encuentra una máscara de bronce que la atribuye al héroe legendario Agamenón, jefe de las fuerzas griegas en la guerra de Troya narrada por Homero en la Iliada. Posteriormente esta hipótesis fue rechazada al comprobarse que la máscara data de una época anterior al siglo XII a.C.  

La llamada máscara de Agamenón representa una joya de la cultura del bronce, perteneciente a la civilización egea. Los restos de Micenas fueron declarados Patrimonio Universal de la Humanidad en 1999.

El dominio de un material por una sociedad en cada época ha encontrado reflejo en actividades tan contradictorias como las manifestaciones del supremo arte y el "arte" militar. Se admite que las armas de bronce de la cultura micénica no pudieron resistir el empuje de los dorios a los cuales llegó el secreto de  los  hititas, asentados a  unos 1 200 km  al este de Grecia, y así fueron reducidas e incendiadas las ciudades del Peloponeso, Esparta, Mecenas, Tirinto y Argos hacia el siglo XII a. C.  Esto selló el fin de la Edad Micénica.

 

La cultura material y espiritual de la región alpina europea durante un período histórico de unos siete siglos comprendidos entre el 1 200 a.C. (Edad de Bronce tardío) y el 500 a.C. (Edad del Hierro), estuvo marcada por la actividad de los pueblos celtas y se conoce como la cultura de Hallstat. Su mayor desarrollo se alcanzó en la Alta Austria y Baviera. Los celtas explotaron, durante muchos siglos, las minas de sal en las montañas austríacas cerca de lo que es hoy Salzburgo (que significa el Pueblo de Sal) y Halstatt (hal es la palabra céltica para la sal).

Los hallazgos  arqueológicos en las minas han mostrado las hachas de pico y palas usadas. Al lado de las herramientas, se han encontrado sacos de cuero para arrastrar la sal y  cascos protectores que datan de antes del siglo VIII a.C.



Aportaciones de los imperios clásicos asiáticos.

 

China es uno de los países del mundo con más antiguo desarrollo económico. Hace cinco o seis mil años, la gente que vivía en la cuenca del río Amarillo ya se dedicaba a la agricultura y a la cría de ganado.

 

Hacia el siglo XXI a.C., con la aparición de su primera dinastía, la Xia, China entró en la sociedad esclavista, terminando así el largo período de sociedad primitiva. Le siguieron las dinastías Shang (siglo XVII-XI a.C. aprox.) y Zhou del Oeste (siglo XI-770 a.C. aprox.), en las que se desarrolló el esclavismo. El siguiente Período de la Primavera y del Otoño (770 - 476 a.C.) y el Período de los Reinos Combatientes (475 - 221 a.C.) son considerados como transición de la sociedad esclavista a la feudal.

 

Al tiempo que se desarrollan las primeras escuelas de la filosofía griega, en el Egipto, 500 años a.C. era empleado el ábaco en el cálculo numérico. Pero existen referencias de que la historia del ábaco, se remonta unos 3 000 años atrás a la China, en el período de la dinastía esclavista de Zhou. El ábaco es considerado como el primer instrumento de cálculo realmente importante, ya que brinda la posibilidad de realizar multiplicaciones y divisiones o el trabajo en distintas bases.

Todavía en nuestros días, en la actividad comercial del Oriente se sigue utilizando, compitiendo ventajosamente con la calculadora electrónica del mundo occidental, el ábaco milenario.

Aún antes, hacia el 1500 a.C. en el marco de la necesidad de cuantificar las variables que determinó la adopción en cada cultura de su propio sistema de numeración, en China se conoció el sistema binario o en base dos. Este tiene la ventaja de utilizar solo dos símbolos: uno (1) y cero (0).

 

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Por este mismo período, hacia el inicio de la dinastía Shang, hace más de 3.000 años, ya se conocía la técnica de fundir el bronce, utilizaban instrumentos de hierro, y producían utensilios de alfarería blanca y esmaltada. La producción de seda y su tejeduría también estaban bastante desarrolladas en esa época.

En el Período de Primavera y Otoño (770 - 476 a.C.), apareció la técnica de producción de acero.

En el Período de los Reinos Combatientes (475 - 221 a.C.) fue construida la famosa obra hidráulica de Dujiangyan  en las cercanías de la actual ciudad suroccidental de Chengdu, y ha venido desempeñando, durante más de dos mil años, un papel importante en el regadío, desviación de inundaciones y la evacuación de arena.

   

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En el año 221 a.C. Qin Shi Huang, primer emperador chino, puso fin a las posesiones de feudos por los dignatarios que habían reinado en el anterior Período de los Reinos Combatientes, y fundó un estado feudal, pluriétnico unificado, y de poder centralizado. El primer emperador unificó las letras, la unidad de medida y la moneda, y estableció el sistema de prefecturas y distritos. Este emperador ordenó construir la Gran Muralla China, la obra más extensa construida por el hombre. El objetivo era defender su país contra las invasiones de los mongoles. Se afirma que casi medio millón de trabajadores participaron en la construcción de esta muralla que empieza en el mar y continúa durante 2 450 kilómetros, atravesando valles y montañas, torrentes y ríos.

   

En el mausoleo del primer emperador chino fueron desenterrados los guerreros de terracota que hablan a favor del artesanado chino. 

Más de 1500 años antes de que Europa conociera de los trabajos en terracota de la Florencia de los Médicis, la cultura del entonces naciente imperio feudal chino de la dinastía C'hin legaría a la humanidad lo que hoy comienza a considerarse por algunos como la octava maravilla del mundo antiguo.

Imagen: www.gardensafari.net/hania/china/route3/i011229.htm

Más de 6 000 figuras de guerreros de rostros irrepetibles, carruajes y caballos de tamaño natural fueron construidos por artesanos en el complejo funerario  erigido al emperador  que  unificara los  feudos  e  iniciara la construcción de esa otra maravilla que es la Muralla. El trabajo con altas temperaturas de fraguado, con pigmentos naturales que recubren las figuras, y con extrañas aleaciones que aún hoy conservan increíblemente su filo, es muestra del magnífico matrimonio de arte, técnica y conocimiento de las propiedades de las sustancias químicas...   

   

Durante la dinastía Han (206 a.n.e.- 220 n.e.) que le sucedió,  el emperador Wudi mandó una misión hacia el oeste, abriendo la famosa "Ruta de la Seda", que partía del territorio noroccidental de China hacia la costa oriental del mar Mediterráneo, pasando por Asia Central, ruta que hizo posible el transporte continuo de las prendas de seda de China hacia Occidente.

 

Imagen:

sln.fi.edu/tfi/info/current/

china.html

 

Fueron los chinos los primeros que intentaron describir y explicar la acción del imán. En el diccionario “Sho –veñ” elaborado cerca del año 120 por el sabio Jiu Chin, se define la palabra tseu (imán) como nombre “de una piedra por medio de la cual se da orientación a una aguja”. Otras denominaciones chinas llaman al imán “piedra que orienta”. Por lo visto, los chinos empezaron a usar la brújula desde tiempos remotos, primero para orientarse en las expediciones por  tierra y  para el  trazado de  planos  en los  terrenos  de construcción, sólo después en la navegación marítima.

Pero penetrar en la naturaleza del electromagnetismo exigió de todo un complejo desarrollo iniciado justamente con el nacimiento del siglo XVII.  
   

imagen:

Collage papel/chino

art20xx.com/art/rauschenberg/

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Ts'ai Lun es el personaje chino al que se atribuye la fabricación masiva del papel. En el 105 a. C. Lun  estaba al frente de los suministros de la Casa Real. Desde este puesto se dio a la tarea de organizar la producción del papel a gran escala.   China en ese tiempo era ya una sociedad burocrática que requería documentos en abundancia para llevar sus registros por escrito. Se iniciaban las bases para el desarrollo de un material más ligero, fácil de almacenar y transportar que las  tablillas de madera, los papiros, los pergaminos o las telas de seda.

Sin embargo aquella técnica para su obtención, a partir de la celulosa de la madera, que llegara a Europa a través de los árabes, la dominaron los chinos durante la dinastía Song.


 

La civilización del Indo

 

A lo largo del valle del Indo, en el territorio que hoy ocupa Pakistán y el occidente de la India, 25 siglos a.C. se desarrolló una cultura que construyó como otras civilizaciones erigidas en las márgenes de grandes ríos un sistema de canales y regadíos que demandó la creación de un sistema de cálculo numérico propio.   

 

Tras la integración de los drávidas y los indoarios hacia el 1200 a.C. los escritos sagrados védicos nos revelan los productos culturales que se alcanzan en esta época.  

La civilización del Indo alcanzó notables avances en distintas áreas de la técnica y el arte, entre las que se encontraban contaba la cría ganadera, el montaje de barcos, las técnicas militares, la orfebrería y la carpintería. 

Imagen:www2.hawaii.edu/~kjolly/151/images/harrfemfig.jpg

 

 

Charaka (siglo II d.C.) y Sushruta (siglo IV d.C.) representan la síntesis de la tradición en el campo de la medicina de la India antigua. La experiencia hindú abrió nuevos caminos en el terreno de la anestesia mediante la utilización del cañamo índico, en la elaboración de potentes antídotos para contrarrestar el envenenamiento por mordeduras de serpientes venenosas, y en ciertas prácticas quirúrgicas que fueron legadas a los musulmanes. La entronización del budismo en la cultura hindú frenó los estudios anatómicos y las necesarias disecciones para los avances en materia de fisiología.

http://www.hinduwisdom.info/Hindu_Culture2.htm

 


 

Logros de culturas precolombinas

 

Imagen: árbol de caucho

www.wwwalk.org/

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La cultura más antigua de la mesoamérica precolombina fue la omelca cuyo período de mayor florecimiento se desarrolla entre el 1200 – 900 a.C.  Llama la atención que el propio término olmeca signifique “la gente del país del hule o del caucho”, lo que supone que estos dominaran la técnica de recolección del látex de las plantaciones y su posterior aplicación en diversos fines.

Esto ocurría  mas de mil años antes de que llegara a la Francia del siglo XVIII, desde las selvas Amazónicas, los rollos del caucho que casi un siglo después  el inventor y químico escocés Charles Macintosh (1766-1843),  transformara en tejidos impermeables.

 

 

 

 

 

 

 

Imagen:

Cabeza no. 8 Museo de Jalapa

www.liceus.com/

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El sitio arqueológico de la Venta (1100 – 900 a.C.), uno de los más antiguos de México, muestra la habilidad alcanzada por los artistas olmecos  en el labrado de la roca volcánica basáltica para esculpir las enormes obras líticas conocidas como las cabezas olmecas, que llegan a alcanzar los 3 metros de altura por tres de diámetro y hasta 65 toneladas de peso.

El traslado de estas rocas desde canteras distantes supone el dominio de mecanismos de tracción, cuerdas firmes, rodillos de madera y palancas, sin haber aprendido a fabricar útiles de hierro.

 

El calendario solar maya o haab (de 365 días), una de las conquistas más brillantes de esta cultura se remonta probablemente al siglo I a.C. Asentado sobre un sistema vigesimal, constaba  normalmente de  cinco  períodos, que se correspondían con las  divisiones  de tiempo relativas a día, mes, año y ciclos superiores de veinte  y cuatrocientos  años civiles.

 

Desde épocas tan tempranas como el 600 a.C comenzó a erigirse la ciudad maya de Tikal que, con el paso del tiempo, llegaría a convertirse en la ciudad dominante del período clásico (300 – 900 a.C.). 

 

 

La civilización maya, uno de los imperios más poderosos de Mesoamérica, llegó a ocupar un territorio equivalente a tres veces la superficie del archipiélago cubano, extendiéndose, desde la península de Yucatán por las tierras bajas de México, Belice y Guatemala, hasta Honduras. El período formativo o preclásico de esta cultura se fija entre 2000 a.C. hasta 250 d.C. La dimensión cultural alcanzada por la civilización maya se evidencia en su elaborado sistema de escritura jeroglífica, su impresionante capacidad arquitectónica y el notable desarrollo científico y artístico que alcanzaron.

 Los conocimientos mayas en el campo de las matemáticas y la astronomía constituyen ejemplos elocuentes del talento creativo de este pueblo.
 

A diferencia del sistema que Occidente adoptó basado en  las diez  cifras  que nosotros usamos, los números  mayas  eran  sólo tres,  el punto con el valor de una unidad, la  barra  horizontal para  representar  el cinco y el cero que se representa  con  una concha o caracol o una flor calendárica, símbolo del calendario sagrado, emblema  de  la eternidad, del tiempo y de la regularidad cósmica. La representación del cero matemático tal  y  como aparece  en  la escritura asiática (representada  con  un  punto), asombra  por  su simplicidad, mientras que el cero maya sorprende por la belleza de su diseño, al tiempo que conmueve por la implicación cosmológica y filosófica que le es dada.  

 

Recientes investigaciones arqueológicas fechan entre el 1400 y el 1250 a.C. la construcción de escenarios para la práctica del tlachtli, la pelota de los pueblos mesoamericanos precolombinos. El terreno de juego consistía en una superficie en forma de I mayúscula, limitada por muros verticales y en cuyo centro se situaba un anillo de piedra. La pelota, una bola maciza de caucho, se conseguía a partir del látex de diferentes especies vegetales, tenía un diámetro de unos 12 cm y se producía de forma masiva.

Las reglamentaciones establecían el golpe de la bola no con bate sino con el área del cuerpo por encima de la rodilla hasta las caderas. Los jugadores usaban protectores para los genitales, y las zonas de contacto con la pelota.  Una analogía con el jonrón acaso se presentaba con el punteo obtenido cuando se lograba rebotar la pelota por encima de los muros laterales, aunque el máximo gol se alcanzaba cuando se lograba introducir la pelota por el anillo central del terreno que representaba la victoria y el fin del juego. El contenido religioso del espectáculo deportivo fue apreciado por la Inquisición como un paganismo incompatible con la evangelización cristiana y en consecuencia le fue aplicado el bando de la prohibición. En enero del 2006 arqueólogos mexicanos anunciaron el hallazgo de un campo para disputar el juego de pelota de 25 siglos de antigüedad, en una zona cercana a Mérida, capital del estado de Yucatán.  

 

A unos 45 km de la actual ciudad de México se levantó entre los siglos II y I a.C. la ciudad más antigua de América, la ciudad estado de Teotihuacan. Luego de cuatro siglos se había convertido en una imponente ciudad que llegaría a ser el principal núcleo de poder centralizado en el interior del valle de México. Se extendía sobre una superficie de más de 20 km2 y llegó a contar con una  población  de más de 125 mil habitantes. Las técnicas constructivas aplicadas en sus edificaciones se difundieron por el área de Centroamérica.

Los propios yacimientos de rocas volcánicas del valle ofrecían la materia prima esencial que triturada y mezclada con tierra y cal producían una especie de hormigón utilizada en las cimentaciones. Conviene recordar que el Madrid del siglo XVII, casi mil años después, apenas superaba los ochenta mil habitantes.


 

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Actualizado: 12 de noviembre de 2009

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